viernes, 30 de mayo de 2014

Knock Knock


- Buenas tardes, estimado ciudadano. Soy el Delegado Local de la campaña gubernamental "Acabemos con la sed" - El hombre trajeado abrió el bolso que colgaba a su costado y que resultaba ser una nevera portátil camuflada repleta de variadas botellas de colores - ¿Qué refresco prefiere beber?

Johnny se quedó bloqueado, contemplando el contenido de la nevera con una expresión agilipollada en el rostro y el labio inferior colgando. Sólo le faltaba una gotilla de saliva asomándose por la boca para completar la imagen de un completo imbécil. La mezcla de colores chillones, que parecía brillar desde dentro de la nevera, era tal que saturaba un poco la percepción: rojo sangre, azul cielo, verde hierba, naranja ocaso, amarillo pollito, negro noche... había para todos los gustos. 

- ¿Caballero? - Johnny reaccionó al escuchar la voz del Delegado y le dirigió una mirada cargada de confusión - ¿Ha elegido ya con qué refresco va a apagar su sed?

- No... no tengo sed - Respondió con voz ronca. Se aclaró la garganta, evaluó el surrealista escenario y, tras decidir que no entendía lo que estaba sucediendo, decidió intentar hacerlo  - ¿me puedes explicar de qué va esto?

- ¿No conoce la campaña? ¿No ha visto en las noticias el comunicado al respecto de nuestro Presidente o alguno de los mítines que el Ministerio de Salud y Bienestar ha celebrado a lo largo y ancho del Estado? - Johnny negó con la cabeza - Mmmm... extraño... 

- No tengo televisión, y raras veces leo el periódico... no tengo ni idea de por qué estás en mi puerta con esa neverita cargada de botellas.

- ¿No tiene televisión? - El Delegado le dedicó una mirada condescendiente - Entiendo. Déjeme entonces comentarle brevemente las motivaciones de la campaña "Acabemos con la sed". El Ministerio de Salud y Bienestar ha detectado un notable aumento en los casos de deshidratación  tratados por el Sistema Público de Sanidad, por lo que, tras crear la correspondiente Comisión de Investigación en coordinación con el Centro de Estudios Sociológicos, se llegó a la conclusión de que la población ha perdido la consciencia de su propia sed...

- Eso es una gilipollez demencial - le interrumpió Johnny - es imposible no sentir sed cuando tu cuerpo necesita líquidos. Es como si me dijeras que hemos perdido el reflejo de cerrar los ojos cuando nos entra una arenilla... 

- Su opinión es de lo más respetable - dijo el Delegado, sonriendo - de todas maneras, para intentar paliar esa falta de consciencia de la sed, el Gobierno ha decidido lanzar una campaña de concienciación. Los ciudadanos deberán beberse medio litro del refresco que elijan bajo la supervisión de su Delegado Local. Con esto se pretende no sólo hidratar a una población sedienta, sino evitar que los dramáticos casos de deshidratación continúen aumentando. Por lo tanto... ¿qué refresco quiere usted beber?

La mirada de Johnny bailaba estupefacta de las botellas de colorines a la sonriente cara del Delegado y de nuevo de vuelta a las botellas. Su labio inferior volvía a colgar estúpidamente, sólo que su expresión ya no era de incomprensión, sino de incredulidad. ¿El pueblo muere de sed? Obliguémosles a beber una vez. Aquel era, probablemente, el razonamiento más estúpido que había escuchado en toda su vida. Tenía que haber algo turbio detrás. Necesariamente. Tal vez en aquellas bebidas hubiese algún producto desarrollado para volver dócil a la población, o algún arma química, o puede que fuese una vacuna que las farmacéuticas quieren testar en seres humanos. Fuese lo que fuese, de ninguna manera pensaba beberse nada de lo que le ofrecía aquel hombre. 

- Todo esto es un poco raro - le dijo al Delegado - creo que voy a pasar de beber refrescos. Además, ya te he dicho que no tengo sed.

- Oh, por supuesto, usted cree que no tiene sed. Pero la tiene. Creo que no ha comprendido bien la situación. Usted DEBE elegir un refresco y bebérselo bajo mi supervisión. No hacerlo sería un delito.

- ¿Un... delito? - balbuceó Johnny - Pero... ¿qué coño es esto? Es decir... no soy idiota. Sé cuándo tengo sed y cuándo no la tengo... y ahora NO la tengo ¿me vas a obligar a beber? ¿vas a taparme la nariz hasta que abra la boca y echarme medio litro de algo que a saber qué mierda es por la garganta? ¿vas a llamar a la policía para que ellos me obliguen a elegir una botella? ¿me vas a poner una multa? 

- Hay refresco de fresa, de naranja, de lima, de cola... están diseñados para que su sabor se adapte perfectamente a los gustos de la población. Elija uno y bébaselo, por favor. Colaborar con el Gobierno es su deber como ciudadano. No me ponga las cosas difíciles.

- ¿Y qué pasa si quiero agua en lugar de tus refrescos? ¿tienes agua en tu puta neverita de mierda? - dijo Johnny desafiante - Eso sería beber delante del putísimo Delegado Antised ¿no?

- Hay... hay un procedimiento estipulado para ese tipo de casos - El Delegado parecía azorado. Rebuscó en la neverita y sacó de ella un vaso de plástico - Usted podría llenar con agua del grifo este vaso. Justo hasta la marca roja, que señala los 500 mililitros. Después se bebería el vaso bajo mi supervisión y ya habría cumplido con la campaña. Usted elige lo que bebe... pero debe beber.

- Mmm... un momento ¿por qué he tenido que ser yo quien mencionase el agua? ¿por qué no me has informado de esa opción? De repente las cosas cambian y ya no "debo" elegir un refresco... sólo debo beber delante tuya porque al Gobierno se le pone en los cojones que lo haga. Paso... paso de esta mierda.

- El... el Ministerio de Salud y Bienestar... ha ordenado que se prime la opción del refresco - El Delegado estaba abiertamente nervioso - Estos refrescos están diseñados para... err... para contentar a la mayor parte del elect... de la población. El agua es una opción... err... minoritaria... y menos beneficiosa. Pero si usted prefiere agua, beba agua. Usted elige.

- ¿Y si elijo no beber? No me has dicho qué coño va a pasar si elijo no beber...

- ...

- Mira, les dices a tus putos jefes ministros de mi parte que la gente no es tonta, que sabemos cuándo tenemos sed y cuándo no, que, si es verdad la mierda esa de los casos de deshidratación, igual el problema está en el jodido abastecimiento de agua, no en que de repente nos hayamos vuelto todos disfuncionales. Y diles también que se metan sus putos refrescos por el culo... que no pueden ir a las casas de la gente para obligarles a nada. Y ahora lárgate antes de que te meta a ti ese estúpido vaso por donde no te apetece que te lo meta. 

Dicho esto, Johnny cerró la puerta con un sonoro golpe. El Delegado Local tocó el timbre insistentemente durante un buen rato, pero finalmente desistió. Abrió una cremallera en la parte trasera del bolso que camuflaba la nevera y sacó de ella una libreta con la leyenda "Censo Cuadrante Noroeste, B2" y un subrayador. Buscó el nombre de Johnny en el censo y lo marcó en brillante naranja. Lanzó un suspiro y, acto seguido, llamó al piso de al lado para continuar con su trabajo.

Epílogo:

Una capucha que cubre totalmente su cabeza evita que la multitud le vea el rostro mientras muere. Sin embargo, no hay nada que oculte la mancha de la entrepierna, que se va extendiendo lentamente pernera abajo mientras el cuerpo se sacude en sus últimos espasmos antes de quedarse colgando inerte. Una niña señala al ahorcado mientras le dice a su madre riéndose "¡este también se ha hecho pis!". El espectáculo ha terminado y la multitud se dispersa poco a poco, dejando el patíbulo en soledad.

Los cuerpos colgarán en la plaza durante una semana para servir como ejemplo. Pronto se habrán secado las manchas de orina y nada distraerá la atención del cartel que cuelga sobre sus pechos, donde pone, con grandes letras rojas, "ANARQUISTA". 

2 comentarios:

alcorze dijo...

Muy bueno, y cada vez más cercano. Desobediencia.

El Cuervo del Infien-no dijo...

Al paso que vamos... dentro de poco igual es delito escribir algo como esto. Miedo tío, miedo. XD

¡¡Gracias por leerme y comentar!! ^^