miércoles, 28 de julio de 2010

Never Trust A Christian

Voy a hacer una entrada "personal", porque sí... porque hay cosas que me tocan la... la moral, porque me jode la gente falsa y mentirosa, la gente que pretende aprovecharse de quienes van con toda la buena voluntad del mundo por la vida, la gente que se cree "por encima del bien y del mal" y piensa que todxs lxs demás le debemos algo...

Lo que viene a continuación es una historia real como la vida misma.


1) Antecedentes:

Un día, hace unos años, y sin previo aviso, apareció por mi pueblo una ex-monja para montar un hogar de acogida en una casa semiderruída que tenía el obispado... se mudó allí, consiguió un trato con el obispo para que le dejase usar la casa, buscó pasta donde pudo para arreglarla y se trajo a unas cuantas mujeres con problemas (gente sin techo, ex-maltratadas, ese tipo de cosas)...

Hasta ahí, todo bien... una persona que decide ayudar a lxs necesitadxs por iniciativa propia siempre es digna de admiración ¿no?

2) Cambio De Escenario:

Mi chica estudia psicología, y, para conseguir el título, debe superar una serie de créditos de libre elección, aparte de las asignaturas que componen la carrera (esto no será una novedad para muchxs de vosotrxs, pero lo explico igual para quien no lo sepa). Una de las opciones para quitarse de encima esos créditos son las prácticas en empresas: Tú pagas una matrícula, vas a trabajar gratis a una empresa y te convalidan las horas trabajadas en créditos de libre elección.

Mi chica prefería hacer prácticas a sacarse los créditos a base de asignaturas, porque lo veía más útil, pero no sabía muy bien dónde hacerlas, y a mí se me ocurrió sugerirle que fuese a hablar con la ex-monja, que seguro que necesitaba ayuda y más siendo de una futura psicóloga...

3) Pillándose Las Manos:

La ex-monja tiene una sobrina que es Trabajadora Social, y le ayuda con los temas más legales del hogar de acogida, aparte de diseñar programas de desarrollo cognitivo para las internas. Cuando mi chica fue a concretar lo de las prácticas, habló con ella, no con la ex-monja, y esta le prometió el oro y el moro... concretando, le dijo que sí, que claro que les interesaba tenerla allí, y que le iban a firmar todas las horas que necesitase, pero que ella sólo iba a tener que ir "dos o tres horitas por las mañanas". Y mi chica (encantada de la vida, claro) firmó un convenio según el cual iba a estar allí ocho horas al día desde mediados de julio hasta principios de octubre y que la libraba para siempre de los fastidiosos créditos de libre elección...

Antes de seguir, quiero que os quede clara una cosa: mi chica NO les pidió que le firmasen horas que no iba a cumplir, eso se lo ofreció la Trabajadora Social, y ella, por supuesto, dijo que sí, confiando en la palabra de esta de que tendría las tardes libres.

4) Cuando Te Apuñalan Sutilmente... ¿Duele?

El martes pasado, mi chica empezó su período de prácticas llena de ilusión porque iba a "trabajar de psicóloga", estuvo con las internas haciendo un "taller", y acabó ayudando en lo que le pidieron la ex-monja y la Trabajadora Social... pero la monja ya le soltó que igual podría ir alguna tarde también. La Trabajadora Social saltó en su defensa, y le dijo que, el día que fuese por la tarde, no iba a tener que ir por la mañana y mi chica les dijo que vale, que alguna tarde no le importaba ir, pero que no podía ir muchas porque las tardes las aprovechaba para estudiar para los exámenes de septiembre... y todo perfecto, y todo maravilloso, y todo como la seda... estuvo allí de 10:00 a 14:00 y, sin embargo, aunque no hubiesen sido "dos o tres horitas", llegó a casa encantada...

El miércoles cumplió sus cuatro horas, y volvió a llegar sonriente, contando mil cosas de las internas...

Llega el jueves, y aquí entra en juego un factor que no he mencionado hasta ahora: el padre de la Trabajadora Social está enfermo, ella es de lejos y el jueves iba a ser el último día que estuviese allí en una temporada, porque iba a ir a junto su padre, así que, le enseñó a mi chica cómo hacer SU TRABAJO (y hablamos de pasar facturas al ordenador, y cosas así) para que se lo tuviese al día y no se le amontonase en el tiempo que no estuviese allí. Vale. Bien.

Y llegó la hora de marcharse, la Trabajadora Social se metió en el coche (pensando en hacer la maleta, en cómo estaría su padre y cosas así, supongo) y, cuando mi chica iba a entrar también, la ex-monja le soltó que iba a tener que estar allí DOS tardes a la semana... ella se quedó flipada, claro, y le dijo que "ya hablarían".

Y, claro... aquí mi chica ya se empezó a mosquear un poco, porque dos tardes a la semana vienen queriendo decir ir por la tarde día sí, día no. Y, además, la ex-monja se lo soltó "a lo traidor", cuando se estaba marchando, sin dejarle tiempo para reaccionar, y sabiendo, además, que la Trabajadora Social no la iba a oír...

5) Duelo De Titanes:

Así llegamos hasta el viernes... mi chica se fue a hacer las prácticas un poco a la defensiva, pensando en decirle a la ex-monja que no, que de ninguna manera se podía permitir perder dos tardes de estudio a la semana (y os garantizo que se pasa las tardes encerrada con los apuntes), que una cosa era ir alguna tarde de vez en cuando y otra muy distinta eso... pero, cuando se lo dijo, la ex-monja le demostró que, por mucho que ya no sea monja, no ha perdido las maneras, y trató de manipularla de todas las formas posibles: haciéndose la mártir porque "alguna gente trabaja dos o tres horitas y ya se creen que hacen algo, pero otras estamos trabajando las 24 horas del día", diciéndole que si no quería ir por las tardes era porque "no quieres aprender", intentando hacer que se sintiese culpable (la culpa y lxs cristianxs, amigxs inseparables) de todas las maneras que se le ocurrieron... incluso llegó a echarle en cara que la iba a buscar en coche en lugar de dejarle que fuera en bus (una vez más... mi chica no le había pedido a nadie que la fuesen a buscar... simplemente, se lo ofrecieron).

Y, además de eso... ¿a que no sabéis qué quería la monja que hiciese mi chica por las tardes? ¡Sacar a las internas fuera del "hogar" ella SOLA! ¡Una chica en prácticas responsabilizándose de un grupo de internas (y hablamos de unas mujeres que tienen, todas ellas, sin excepción, algún grado de "retraso mental")! y ¿sabéis qué razón le dio para ello? ¡¡que la pobre no tiene tiempo para nada!! Joder, monja de los cojones... estás ahí porque quieres, y, si lo que necesitas son unas vacaciones, chapa el sitio y listo, o PÁGALE a alguien para que ocupe tu lugar... no quieras cargarle tus responsabilidades a alguien que, en un principio, se acercó a ti para AYUDARTE (aunque fuese a cambio de algo), y a quien le pusiste unas condiciones iniciales que te estás pasando por el forro.

Ups... creo que me estoy "calentando" demasiado y, a este paso, soltaré el "discursito" antes de acabar de contaros la historia entera...

La cuestión es que el viernes al medio día mi chica llegó a mi casa echando chispas por los ojos, después de toda la mierda que se había tenido que tragar y de (además) haber tenido que decirle a la monja que no, que esa tarde no iba a ir con las internas al río (¿el trato no era "el día que vengas por la tarde, no tienes que venir por la mañana"?). Yo le dije que llamase a la Trabajadora Social y se lo contase todo, que seguro que ella la defendería, pero ella no quiso hacerlo, porque decía que claro, que la chica estaría preocupada por su padre enfermo y que no quería molestarla... pero al final le inisitimos tanto todxs en que era lo mejor que la acabó llamando (aunque ya sería media tarde o así).

Y con el resultado de la llamada ya flipamos todxs lxs de casa...

La Trabajadora Social no sólo no la defendió, sino que la acusó de estar poniendo "muchas pegas", le hizo aceptar que iría una tarde a la semana (porque "¿para ti cuánto es alguna tarde de vez en cuando? ¿una a la semana?") y acabó amenazándola con que "cuando vuelva yo, ya cambiaremos el horario a las tardes".

Cuando nos contó cómo había transcurrido la llamada a la que se suponía que era "su aliada", y tras el shock inicial, todos llegamos a la misma conclusión... la monja había llamado a la Trabajadora Social para contarle a saber qué mentiras antes de que mi chica se decidiese a llamarla ella misma. Aquí mi madre (que era medio amiga de la monja, por cierto) se encabronó del todo y decidió llamar ella misma a la monja, para pedirle explicaciones. ¿Con qué os creéis que se encontró al hacerlo? pues con una monja "mansa cual cachorrito", que le dijo que estaba encantada con el trabajo de mi chica, que le dijo que no tenía que ir por las tardes, sino cuando quisiera, que le dijo que era mentira que le hubiese dicho que "no quiere aprender", que parecía de lo más agradecida a mi chica por estar allí... ¿personalidad múltiple tal vez? yo apuesto más bien por otra opción: la monja de los cojones es una falsa, una hipócrita y una mentirosa.

6) This Is The End Of Everything:

Ante este panorama, mi chica decidió que ya no era capaz de confiar en ella y que lo mejor iba a ser abandonar las prácticas, porque empezó a temer que, de no plegarse a todo lo que le pidiese, la monja entregaría al final de todo un "informe de prácticas negativo" sobre ella, con lo que no le concederían los créditos de libre elección, a pesar de haber hecho el trabajo...

Y pasó el fin de semana, y el lunes mi chica fue hasta el "hogar" en bus, y se encontró con una monja que, de nuevo, le prometía el oro y el moro: le había encontrado un psicólogo que estaba dispuesto a ser su tutor de prácticas, sólo iba a tener que ir por las mañanas y todo iba a ser maravilloso... pero mi chica ya no se creía una mierda de lo que saliese por la boca de aquella mujer. Y se lo dijo, claro... le dijo "es que ya no puedo confiar en ti... me has demostrado que no eres digna de ello, que cada día dices una cosa distinta" y aquí empezó un cruce de acusaciones en el cual la monja acabó despreciando el trabajo que había estado haciendo mi chica durante la semana anterior (¿taller de desarrollo cognitivo? chorradas si lo comparamos con el rosario que ella les hace rezar a las internas cada día), y diciéndole, entre otras cosas, que no tenía ilusión, que no quería aprender (again) y que lo suyo era una "obra" que mi chica nunca podría llegar a entender (alguien debería decirles a estxs cristianitxs que ni son mejores que nadie, ni son putos santos, y que, además, hay cierto valor cristiano del que se están olvidando: la humildad). Obviamente mi chica se defendió de cada ataque, y, cuando acabaron el "pulso verbal", se marchó de allí con un "piénsatelo" por parte de la monja como despedida y con dolor de corazón por abandonar a las internas así. Como guinda, cuando salía, se encontró con una de ellas que le preguntó "¿hoy no nos vas a dar clase?"... si ya se sentía mal por cómo habían transcurrido las cosas, aquello hizo que se sintiese aún peor (su frase fue "las pobres no tienen culpa de nada y las voy a dejar solas con esa bruja").

Pero aún hay una guinda más, por si el pastel quedaba poco adornado... ese mismo día, cuando estábamos a punto de comer, llamaron a mi chica de la universidad para preguntarle qué había pasado con las prácticas, por qué las había abandonado, si había tenido problemas, si quería que le buscasen otro sitio... no es que eso sea malo en sí, pero, en mi tierra, cuando te dicen "piénsatelo" no significa "en cuanto pongas un pie en la calle voy a llamar a la universidad para decir que te largaste" sino... "si cambias de idea, puedes volver".


7) Epílogo:

No sé qué opinaréis quienes me leéis de todo esto, la verdad... igual algunxs pensáis que mi chica debería haber cedido un poco, o incluso que debería haber cedido del todo porque, al fin y al cabo, tanto la monja como la Trabajadora Social le habían ofrecido firmarle las horas "extra"... igual otrxs pensáis que debería haberse quedado allí por las internas, porque, si de verdad quería hacer algo por ellas, aguantar algo de tensión en el ambiente a cambio no es un precio tan elevado... igual podríais llegar a pensar que he sido parcial al contar la historia... al fin y al cabo, estoy hablando de algo que le pasó a mi chica y, por lo tanto, ser imparcial es bastante difícil.

Pero puede que veáis las cosas tal y como yo las veo: a mí me parece que, si le ofrecieron "favores" en un principio, fue para que ella les "debiese algo" y se viese obligada a ceder en lo que le pidiesen, y también me parece que lo que querían esas dos era tener vacaciones a costa de mi chica. Y me parece además que toda esta historia está impregnada de ese sentimiento tan cristiano del sacrificio... a la monja no le importaban las cuatro horas que mi chica estaba allí, porque esas eran las convenidas... y por eso no valoró el trabajo que hacía en ese tiempo. No se paró a pensar en que ese trabajo no era remunerado. No se paró a pensar en las cosas que hizo sin tener por qué y sin quejarse por ello (ayudar en la cocina, tareas administrativas y cosas de ese estilo que nada tienen que ver con la psicología). La monja nunca la vio como a una "voluntaria" sino como a alguien a quien ELLA estaba haciendo un favor por tenerla allí trabajando, y creo que por eso quería que estuviese más y más... quería que, cristianamente, entregase horas y horas de su vida por los demás (en concreto, por las vacaciones de la monja, claro). Y, claro, como mi chica no cedió, ya era una vaga, y no tenía ilusión, y era mala, y ponía pegas...

No sé... ¿cuando unx hace un favor esperando que venga otro a cambio, no deja, de alguna manera, de ser un favor?

Cuando unx pide algo ("ven alguna tarde") y ese algo se le da ("alguna no me importa venir"), ¿por qué estúpida razón decide exigir algo más ("tienes que venir dos tardes a la semana") en lugar de alegrarse por lo que se le ha dado? (Porque si cuela... cuela)

Y... cuando alguien te ofrece algo que no has pedido ("te voy a buscar en mi coche" o "te firmo las horas que necesites") y luego lo utiliza para intentar obligarte a hacer cosas que no quieres o para hacer que te sientas culpable... ¿cómo le llamáis? (Yo le llamo "manipulación")

En fin... no sé si la "historia" ha quedado clara o no, ni si he sido capaz de explicar todas sus implicaciones, pero tampoco le voy a dar más vueltas: necesitaba escribir esta entrada y aquí está... y, además, es un buen ejemplo del famoso refrán que dice "no es oro todo lo que reluce".

No hay comentarios: