martes, 2 de marzo de 2010

If I Was Your Vampire IX


Raziel

Era la hora, así que, se dirigió al refugio, al encuentro de sus camaradas. Con un sigilo mayor del habitual, se deslizó por los conductos del alcantarillado de la ciudad, desconfiado, con sus sentidos vampíricos totalmente alerta, atento al más mínimo ruido, a la más mínima perturbación.

Se detuvo ante una enorme cañería que sobresalía de una de las paredes de hormigón del alcantarillado, pero sólo después de haberse asegurado una vez más de que nadie lo seguía, se introdujo en ella.

- Oscuras noches, Henok – Gruñó Raziel.

- Oscuras noches, Raziel, te esperábamos impacientes… - Le respondió Henok.

Los dos Nosferatu caminaron por la cañería, que se torcía en un codo hacia la izquierda. Allí, sentados alrededor de una destartalada mesa de madera, les esperaban un grupo de seis Nosferatu más.

- Oscuras noches, camaradas – les dijo Raziel con solemnidad – Acabemos rápido con esto para podernos dispersar cuanto antes. Contadme.

- Siéntate con nosotros, Raziel, y compartamos este manjar que nos ha traído Henok – Le dijo uno de ellos sonriéndole y tendiéndole una botella rellena de un líquido viscoso – Aquí estamos seguros.

- Sangre de Ventrue – Le dijo Henok a Raziel guiñándole un ojo y tomando asiento – Ya te contaré.

Raziel se relajó un poco, sonrió y tomó asiento al lado de sus hermanos Nosferatu.

- ¡Brindemos pues por la Mascarada, camaradas! – Dijo Raziel emitiendo una risa siniestra y gutural.

El grupo de Nosferatu estalló en una cínica carcajada y empezaron a beber, pasándose la botella y halagando con sorna el excelso sabor de la sangre de uno de los miembros del clan más privilegiado de los niños bonitos de la noche. El líquido rojo y viscoso pronto se perdió en las gargantas de los Nosferatu. Se miraron entre sí, y la euforia del grupo fue descendiendo hasta el silencio.

- Hablemos de temas serios – dijo Raziel - ¿Avanzan las cosas según lo planeado?

- Los camaradas del este se han unido a nuestra causa, Raziel, parecían entusiasmados con nuestra visión… me apoyaron en todo lo que necesité y propusieron muchas nuevas ideas para el futuro.

- El entusiasmo es bueno, pero también peligroso – dijo Raziel – que nos informen de cada movimiento, de cada nuevo plan, de cada nueva idea… hasta la más pequeña. Debemos ser precavidos.

- Puede que te sorprenda, pero ya les di esas instrucciones – le dijo el Nosferatu con una media sonrisa.

- No esperaba menos de ti… - Raziel vaciló un segundo - … ni espero menos de ninguno de vosotros, camaradas. Todos sabemos que nos vigilan mil ojos, y que esto no es un juego. Desde la oscuridad y desde el silencio, podemos cambiar las cosas… siempre hemos vivido escondidos, siempre hemos sido los ojos y oídos que servían a los propósitos del Príncipe y su Mascarada desde las entrañas del mundo de los mortales. Jugamos con esa ventaja, y debemos actuar con inteligencia para mantenerla, para volverla en su contra…

El pequeño grupo de Nosferatu escuchaba entre asentimientos y miradas de complicidad el discurso de Raziel. Probablemente, cada uno de ellos tenía su propio criterio sobre el significado de la expresión “cambiar las cosas”, pero nada une más que el tener un enemigo común, un tirano al que derrocar, un sistema social al que destruír, una estirpe a la que liberar.

- Dispersémonos ahora – dijo Raziel – Tenéis instrucciones sobre vuestros cometidos y recibiréis información sobre el lugar y objetivos de la siguiente asamblea cuando llegue el momento. Henok… tú ven conmigo, hay ciertos asuntos que debemos tratar.

Los Nosferatu se deslizaron silenciosamente por las alcantarillas como reptiles y desaparecieron entre las sombras. Henok y Raziel se alejaron del lugar por uno de los conductos del laberíntico entramado subterráneo.

- Bien, Raziel… ¿te cuento lo del Ventrue?

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