lunes, 31 de agosto de 2009

Todo viene de aquí...

Screamin' and Hollerin' The Blues



Antes del Hardcore, antes del Punk, y antes incluso de Rock, estuvo el Blues... y es un género al que debemos agradecer prácticamente el 98% de la música que existe hoy en día. Desde Britney Spears hasta Deicide, casi toda la producción musical actual tiene sus raíces en el Blues. Su influencia se puede notar en mayor o menor medida, pero es algo que existe y es innegable, ya sea por los dejes vocales y las melodías "negroides" que suele adoptar el pop (así como quien no quiere la cosa), ya sea por la estructura y escalas de los solos de guitarra, ya sea por mil tecnicismos con los que no os voy a aburrir...

Pero lo cierto es que todas esas influencias musicales vinieron de un Blues amanerado y edulcorado, de un Blues que estaba ya muy alejado de la cruda música rural que era en un principio. A pesar de la relevancia que ha ido adquiriendo este género con el paso de los años, en sus comienzos no era un estilo musical demasiado bien visto. Tanto lxs blancxs como lxs negrxs "bien-pensantes" (es decir... fanáticxs cristianxs) lo consideraban una música "diabólica", propia de negrxs borrachxs y pendencierxs... y no es raro que tuviesen esa mentalidad, ya que lxs músicos de Blues solían llevar unas vidas plagadas de excesos y libertinaje... como bien testimonian muchas de sus letras. El alcohol, el sexo, la dura vida del campo, la violencia de género o los problemas con las "Fuerzas del orden" eran temas recurrentes en las canciones de Blues, las cuales llegaban a adquirir un tono sórdido en muchas ocasiones.

Este Blues primigenio, también denominado "Delta Blues" o "Country Blues", es más "difícil de escuchar" que el que puedan tocar B.B. King o Stevie Ray Vaughan, pero también es mucho más puro. Sin instrumentos eléctricos, sin percusión... nada más que el Bluesman con su guitarra y (a menudo) el sonido de su pie golpeando en el suelo para marcar el ritmo, puede que haya también una harmónica... y la voz, cantando melancólicamente. El aura rudimentaria que lo rodea se intensifica por la pésima calidad de las grabaciones, repletas de ruidos y crujidos, que, lejos de molestar o incomodar, contribuyen a dotar a esta música de un encanto especial... el encanto que emana de todo lo que de verdad es auténtico. Es como el buen café: fuerte, amargo y negro.

Para que podáis comprobar por vosotrxs mismxs de qué estoy hablando, os dejo un regalito:

La discografía completa de Charley Patton

Estas canciones se grabaron entre los años 1929 y 1934, y, aparte de todo lo que Patton grabó a lo largo de su vida, en esta recopilación se incluyen temas de otrxs músicos como Son House, Willie Brown, Louise Johnson o Bertha Lee:


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