lunes, 8 de junio de 2009

Subliminalizándonos

Pues parece ser que al final no... que la publicidad subliminal en realidad no existe, porque nuestros cerebros no están diseñados para poder ser afectados por los estímulos subliminales (de hecho, dado que nuestros sentidos no los captan, ni siquiera pueden ser considerados "estímulos"). Robando un párrafo de cierto texto que me han pasado, la explicación viene siendo la siguiente:

"las transmisiones de información a través de las neuronas responden a la ley del todo o nada: o se transmite un potencial de acción o no se transmite. Cuando un potencial de acción se transmite se debe a que los estímulos han superado el umbral mínimo de percepción. Teniendo en cuenta que los estímulos subliminales están, por propia definición, por debajo del umbral mínimo que genera un potencial de acción, la publicidad subliminal como tal no se llega a percibir ni consciente ni inconscientemente, en ningún momento, por el cerebro humano."

Esto quiere decir, básicamente, que, de existir la publicidad subliminal, esta no funciona, porque ni nosotrxs, ni nuestro cerebro nos damos cuenta de que está ahí. De todas maneras, y al margen de la explicación científica, cuya base neurológica es innele y que, por lo tanto, debe ser cierta... si los estímulos subliminales no nos afectan en absoluto, entonces... ¿alguien puede (por favor) explicarme por qué esta portada del Bola Ocho de Dan Clowes es tan jodidamente... inquietante?

No hay comentarios: