lunes, 28 de abril de 2008

Una porno...


Vivimos en una sociedad inmadura y mojigata. Sé que puede sonar lapidario, pero es que es la pura verdad… parece que caminemos hacia atrás en lugar de caminar hacia delante, y veo (algo acojonado, todo hay que decirlo) cómo la moral cristiana, enemiga de la vida y de la naturaleza, va comiendo terreno a la moral de la libertad, la tolerancia y la apertura de mente.

Hace unos años, uno podía, sin muchos problemas, ver un cuerpo desnudo (casi siempre de mujer… pero ese ya es otro tema) en la televisión a cualquier hora del día, y, las imágenes de cuerpos distorsionados a golpe de píxel, sólo eran habituales en los programas de zapping, cuando emitían vídeos de otros países, digamos, menos avanzados socialmente. Pero eso ha cambiado en los últimos tiempos, queridxs amiguitxs… una ley creada para “proteger” a nuestros infantes ha eliminado todo vestigio de desnudez de nuestras televisiones a golpe de censura (¿ese término suena un tanto feo, o es cosa mía? ¿no era lo que hacían cuando Franco con las pelis yankis? Sí, sí… cuando pintaban los escotes, fotograma a fotograma, para que no se viese demasiada “carne”) como si hubiese algo malo o sucio en la desnudez, o, si me tiráis de la lengua, en el propio sexo. Y ahora son nuestras cadenas de televisión las que pixelan según qué imágenes. Me pondría a hablar sobre el hecho de que les parece lo más perverso del mundo mostrar una teta en televisión cuando luego, en los informativos, no tienen reparos en enfocar un charco de sangre en el escenario de un atentado, pero ese es un discurso peligroso, porque podrían acabar censurando también la sangre y lo que pretendo defender es que no se censure el sexo (lxs fachillas que deciden lo que es “bueno” y lo que es “malo” para nosotrxs tienen una facilidad pasmosa para darle la vuelta a las cosas, por ejemplo, convirtiendo un argumento en contra de la censura en una justificación para censurar más aún)…

La cuestión es que no necesito que la televisión decida lo que puedo y no puedo ver, lo que es nocivo para mis hijxs y lo que no… tengo capacidad para discernir, y ni me apetece que me la quiten, ni me hace puta gracia que me la estén robando por la cara.

Pero lo que pasa en la televisión no es más que el reflejo de lo que pasa en la sociedad. Demasiada gente sigue viendo el sexo como algo que hay que esconder, como algo perverso, como algo ofensivo, como un tema de conversación tabú que provoca risillas de quinceañerx y reacciones de rechazo. En Internet se recurre muy a menudo a la censura en espacios hipotéticamente abiertos para la expresión de las masas (como fotolog, netlog y similares) ante el más mínimo vestigio de sensualidad o erotismo… (como si a alguien le fuesen a arder los ojos por ver un pezón en una foto, o un dibujo de Luís Royo) y, normalmente, son lxs propixs usuarixs quienes provocan la censura, utilizando el botoncito de “denunciar el abuso”… y no consigo entender ese comportamiento, no consigo entender por qué la gente le tiene miedo al sexo y no pueden verlo como lo que es, como algo natural, que forma parte de la vida (en concreto, de la buena vida) y por qué no entienden que no es algo que merezca ser escondido y apartado, sino que, al contrario, merece ser ensalzado, porque es una de las mejores cosas que existen en este mundo (por no decir que es la mejor).

Esa actitud cerrada ante la sexualidad me recuerda demasiado a todas las tonterías que nos decían los curillas en el colegio, de que el sexo es sólo para procrear (dentro del matrimonio, por supuesto), la masturbación es un acto egoísta de autoabuso (cuantos más años pasan, más demencial me parece ese término) y la homosexualidad es una aberración. Es el rancio discurso de la moral católica diciéndonos que todo lo relacionado con el sexo, con el disfrute del propio cuerpo, es sucio, perverso, ofensivo y debe estar oculto en un agujero bien profundo.

A ver si nos enteramos: ¡¡No!! ¡¡El sexo no es malo!! ¡¡Ni sucio!! ¡¡Es un regalo de la naturaleza que deberíamos disfrutar sin complejos! Sois vosotrxs quienes lo convertís en algo sórdido con vuestro comportamiento oscurantista ¿¡Por qué hostias le tenéis tanto miedo a lo que lleváis entre las piernas!? ¿Por qué pretendéis esconderlo y negarlo? ¿No os dais cuenta de que os negáis a vosotrxs mismxs?

Si, cuando veis un cuerpo desnudo, os gusta verlo... no tengáis miedo de ello, no apartéis la mirada, porque es ir en contra de vuestra naturaleza. No queráis convertir lo puro en impuro. Limpiad vuestra mente, no pretendáis limpiar y "proteger" las nuestras (a ver quién cojones os ha pedido que nos protejáis).


Y, para acabar, algo de demagogia barata XD


Punto 1) Yo creo que toda esa mala hostia y esas ganas de que no hablemos de sexo se quitan… follando más y mejor (amiguitxs censores… pasen un buen rato y dejen de jodernos).


Punto 2) Si a los curas les dejasen follar abiertamente, fijo que no pretenderían que lxs demás también nos escondiésemos.


Punto 3) Lxs niñxs son asexuales, se la suda ver tetas y pollas en la tele… y, en el momento en que deja de sudársela, dejan de ser asexuales, con lo que pasarán a buscar tetas y pollas por sí mismxs.


Punto 4) Aunque el porno sea sexista por definición, lxs niños necesitan satisfacer su curiosidad, por lo que exigimos la emisión de porno en la televisión pública todos los días a la hora de la merienda.


Punto 5) Empecemos a tomarnos (de una puta vez) el sexo con más humor. Viviremos en un mundo mucho más alegre.