domingo, 11 de noviembre de 2007

Empiezo a construír una pirámide... creo

Prólogo:

Yo tengo una mala (o buena) costumbre, y es la de escribir... a veces me salen relatos, a veces panfletos políticos, a veces chorradas sin sentido... y la mayoría de esas cosas no llegan a ver la luz del sol: las que no quedan inacabadas, las termino para guardarlas y no volver a ellas nunca más, aunque otras las acabo publicando en este blog.

Tengo un problema con lo que escribo, y es que nunca me parece lo suficientemente bueno como para enseñárselo a nadie. No sé escribir, nunca he hecho un curso de escritura creativa, ni me paro a pensar en "estructuras" o "líneas narrativas" cuando escribo... simplemente, me pongo delante del PC con una vaga idea de lo que quiero contar, y, cuando me doy cuenta, el trabajo ya está hecho. Es más, cuanto más me paro a pensar en lo que hago, peor es el resultado. Y, de todas maneras, el resultado nunca me suele gustar demasiado... veo fallos en todos los lados, incoherencias, inconsistencias en los guiones, no me gustan los personajes, las descripciones... y sólo estoy conforme con algún que otro párrafo. Suena frustrante y os aseguro que lo es.

¿A dónde quiero llegar con todo esto? Pues, precisamente, a mi último relato... lo he empezado a escribir pensando en hacer una historia corta, de un par de páginas... y, el muy cabrón, se me está escapando de las manos. No sé hasta dónde voy a llegar, no sé qué quiero contar realmente y ni siquiera sé si lo voy a terminar algún día, pero, lo que sí voy a hacer, es ir publicando aquello con lo que sí esté más o menos conforme en este blog. No prometo periodicidad... puede ser que el siguiente capítulo tarde dos días en aparecer o que tarde dos meses... pero aparecerá antes o después (a no ser que llegue a la conclusión de que no sé cómo seguir... en cuyo caso, supongo que también avisaré).

Si os gusta, podéis dejar vuestras impresiones, y, si no... también, pero que nadie me venga en plan crítico literario hablándome de las motivaciones del personaje ni polladas por el estilo (más que nada, porque el caso que os voy a hacer es... ninguno).

Y bueno, como en realidad este blog lo leéis cuatro gatos, tampoco sé por qué hostias me estoy explicando tanto Lengua fuera, así que... ahí os dejo la introducción de mi relat
o (que resulta que es más corta que la introducción a la introducción).

If I Was Your Vampire...

I

El Príncipe miró a la vampiresa desde su trono con una mezcla de desprecio y condescendencia. Despojada de su arrogancia por las miradas reprobatorias de sus hermanos de sangre, permanecía arrodillada, humillada, con la mirada clavada en el suelo, evitando que sus ojos se cruzasen con los del Príncipe mientras este continuaba con su discurso y sus hermanos permanecían en solemne silencio…


- Sabes que has insultado a tu naturaleza, - dijo el Príncipe con voz tranquila y casi despreocupada - y sabes que has despreciado tu condición con tus actos. Sabes cuáles son las reglas, y sabes cuál es el precio a pagar por infringirlas… ¿tienes algo que decir antes de que se cumpla la pena?


Akasha levantó su mirada, y sus felinos ojos azules se clavaron en los del Príncipe, desafiando su autoridad, despreciándolo igual que él la despreciaba a ella, odiándolo como sólo se odia al igual o al superior. Su boca se curvó en una sonrisa y el semblante del Príncipe se ablandó ante el dulce rostro de la vampiresa.


- Que te jodan, – le dijo, mirándole fijamente a los ojos y sin dejar nunca de sonreír - no me arrepiento de una mierda.

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