lunes, 29 de octubre de 2007

Saliéndome de mi tónica habitual...

La gente, cada día, me da un poco más de asco

A cierto vecindario llegó una gatita que andaba perdida por las calles. No era más que un pequeño cachorro, y no veía malas intenciones en nadie, así que, se acercaba a las casas de la gente en busca de cariño y de comida…

Una de las vecinas debió ver maldad y perversión en ese pequeño animal, seguramente le molestaron sus maullidos, o que buscase a alguien que la acogiese, o vete tú a saber… pero, por alguna razón, decidió que la gata se merecía un baño con agua hirviendo… total ¿qué más da? No es más que un puto bicho tocapelotas y hay que espantarlo.

La gata se refugió en casa de otra vecina, que, en un principio, no le hizo nada malo. La tuvo por casa unos cuantos días, hasta que se hartó de ella y la metió en un saco, se la llevó lejos y la dejó tirada en un descampado.

A pesar de eso, la gata volvió a casa de esta vecina a la que debía reconocer como su benefactora, aún después de haber sido tratada con crueldad y desapego.

Como la gata le debía molestar mucho, la vecina decidió encerrarla en la terraza, para ver si así se marchaba, pero la gatita era demasiado pequeña como para ser capaz de escapar de allí, y se limitaba a maullar desesperada, sin comida, sin atenciones, encerrada en un lugar sin salida… y así pasó seis días, maullando cada vez más alto, cada vez más desesperadamente. Aún encima, la vecina tiene la cocina al lado de la terraza, con lo que la gata podía oler la comida, pero no saciar su hambre.

Yo la escuchaba maullar desde mi habitación, pero pensaba que sería alguna gata en celo buscando “marcha”, porque no me sabía la historia, ni pensaba que nadie pudiese ser tan desalmado como para hacerle eso a un animal.

Afortunadamente, mi madre sí se sabía todo el cuento, habló con la vecina y le dijo que nos trajese a la gata, que ella se haría cargo…

Mi vecina cogió al animal, lo metió dentro de un saco y nos la trajo… supongo que traerla en brazos le daría asco, o algo parecido, aunque cualquiera sabe que los gatos son animales muy limpios.

Como tenemos dos perros y una finca no demasiado bien cerrada, no nos la podemos quedar, pero, al menos, nos aseguraremos de que se la lleve alguien que de verdad quiera tenerla en casa.

¿He dicho ya alguna vez que el maltrato a los animales me pone enfermo? Enseñando los dientes

2007_1028Imagen00082007_1028Imagen0015

No hay comentarios: